Ataque con drones y explosivos cerca de base militar en Planadas, Colombia, deja cuatro muertos
Una bebé de dos meses está entre las cuatro personas que perdieron la vida.

El ataque con drones cargados de explosivos que la noche del domingo mató a cuatro personas en Planadas, Tolima, entre ellas una bebé de dos meses, reabre una pregunta que Colombia no ha podido cerrar: ¿quién controla los territorios que dejaron las FARC tras el acuerdo de paz?
Las explosiones ocurrieron cerca de una base militar y alcanzaron un hospital y una farmacia. Las autoridades aún no tienen la cifra completa de heridos.
Las autoridades condenan el ataque
La gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, dio la reacción más dura. Dijo que atacar a la población civil y a los soldados “es cruzar una línea que no vamos a tolerar”, y pidió acciones contundentes contra los responsables. El Ejército calificó el ataque como terrorista.
Desde el gobierno nacional, la ministra de Salud, Ana María Vesga, se centró en el daño a la red médica. Exigió respetar la Misión Médica, el sistema que protege al personal y a las instalaciones sanitarias en zonas de conflicto. El Ministerio de Defensa envió tropas a la zona.
Dos disidencias pelean el sur del Tolima
La Defensoría del Pueblo ya tenía una alerta temprana activa en la región. La alerta se debe a la disputa entre la Segunda Marquetalia, de alias Iván Márquez, y el Estado Mayor Central, de alias Iván Mordisco. La defensora Iris Marín advirtió que el conflicto se agravó con la expansión de la minería ilegal, sobre todo en el vecino municipio de Ataco.
Ninguno de los dos grupos se ha atribuido el ataque.
El peso político del lugar
Planadas no es un municipio cualquiera. Ahí está Marquetalia, la zona rural donde las FARC se fundaron en 1964 y donde empezó la guerrilla más antigua del continente.
Que una facción que lleva ese nombre dispute hoy ese mismo territorio, con drones y explosivos, muestra lo que quedó pendiente del acuerdo de 2016. El Estado no logró ocupar las zonas que la guerrilla dejó. Las disidencias, el narcotráfico y la minería ilegal llenaron ese vacío.
El uso de drones armados por parte de grupos ilegales se ha vuelto cada vez más frecuente en el país. Las fuerzas de seguridad todavía no tienen una respuesta efectiva contra este tipo de ataques.